lunes, 9 de mayo de 2016

Desamistad

...calculando los cimientos de esta triste amistad, nunca hubo suficiente leña para cortar, incipiente y dolorosa se vuelve la verdad, cuando descubres que sobran dedos a la hora de contar, mas no dejo que la vida se empeñe en decepcionar, para cada luz hay nuevos días, suficientes para pensar, hay cosas que ya han pasado y otras que pronto pasaran, no hay angustia en este duelo, ni lagrimas para llorar, solo algunos recuerdos, que tal vez no vale la pena recordar, acaecido el desaliento, transcurrido el descontento, respiro hoy casi contento, libre, en paz y con seguridad, de que hay pocos en estos tiempos en quien de verdad puedes confiar, mas el oprobio y la vergüenza esta vez no están de mi lado, tantas veces he caído y las mismas me he levantado, dejado al tiempo este legado que parece también reclamo, me mantengo en el camino que siempre he caminado, no lastimar a nadie que no merezca ser lastimado...



Tengo el defecto de haber nacido dotado de una lengua especial, cuya clave sólo yo poseo.

No hay oso blanco encaramado en su témpano del polo que viva más olvidado que yo en la tierra.

Me da miedo ser frío, seco, egoísta, y Dios sabe, sin embargo, lo que en estos momentos siento dentro de mí.

He cavado mi agujero y en él me quedo, poniendo gran cuidado en que reine siempre la misma temperatura dentro.

Lo que me sorprende es que, debajo de esas críticas se note un odio contra mí, contra mi persona, un prejuicio denigrador.

No quisiste creerme cuando te dije que era viejo. ¡Sí que lo soy, por desgracia! pues todo sentimiento que a mi alma llega se agría igual que el vino cuando lo introducen en recipientes ya muy usados.

He hecho mal, he sido un necio. Me he portado contigo igual que, en otros tiempos, lo hice con aquellos a quienes más quería: les mostré el fondo de mi saco, y el polvo acre que despedía se les pegó a la garganta.

Adiós, trata de olvidarme; yo nunca te olvidaré. Te equivocaste al decirme que sólo sentía por ti curiosidad. Hay más, pero tú sólo crees en las cosas cuando son extremas. Adiós otra vez. Siempre que necesites algo me encontrarás.

Otro se sentiría orgulloso del amor que me prodigas; su vanidad bebería en él con gusto y su egoísmo de varón se sentiría halagado hasta en los repliegues más íntimos. Pero en cambio tu amor hace que mi corazón desfallezca de tristeza.

Si he sido duro es porque estoy enfermo. Dolorido, amargado, la vida me desloma como un trote demasiado duro que destroza las riñones. El único momento en que no sufro es cuando estoy solo. Los mejores afectos con frecuencia me irritan desmesuradamente.

Yo soy el oscuro y paciente pescador de perlas que bucea en los bajos fondos y vuelve con las manos vacías y la cara azulada. Una atracción fatal me empuja hacia los abismos del pensamiento, me lleva al fondo de esos precipicios interiores que jamás se agotan para los fuertes.

No estoy con nadie, en ningún sitio, no soy de mi país y puede que tampoco del mundo. Aunque muchos me rodeen, sigo estando solo; por eso los huecos que dejó la muerte en mi vida no aportaron a mi alma un nuevo estado de ánimo, sino que acentuaron ese estado. Yo estaba solo por dentro y ahora estoy también solo por fuera.

Por muy uniforme que sea tu vida por lo menos tienes algo que contarme. Pero la mía es un lago, un estanque quieto donde nada se mueve, en donde nada sobresale. Cada día que pasa se parece al anterior. Puedo decirte lo que haré dentro de un mes, dentro de un año, y considero esto no sólo sabio sino afortunado.

Quisiera mandarte únicamente palabras dulces y tiernas, de esas suaves como un beso que algunos saben decir pero que, en mi caso, se quedan en el fondo del corazón y expiran al llegar a los labios. Si yo pudiera, cada mañana tu despertar se vería perfumado por una olorosa página de amor.

El contemplar una vida que una pasión violenta -de la índole que sea- ha vuelto miserable es siempre algo más instructivo y altamente moral. Eso rebaja, con una ironía aullante, tantas pasiones banales y manías vulgares, que uno queda satisfecho al pensar que el instrumento humano puede vibrar hasta ese extremo y subir hasta tonos tan agudos.

La faceta ridícula que veo en el amor siempre me impidió entregarme a él. He deseado, en ocasiones, seducir a una mujer, pero con sólo pensar en el aspecto extraño que en esos momentos debía de tener, me entraban ganas de reír. Tanto es así que mi voluntad se derretía al fuego de la ironía interior, y dentro de mí cantaba el himno de la amargura y de la irrisión.

La diferencia que ha existido siempre entre mi modo de ver la vida y el de los demás ha hecho que me encerrase (¡no bastante, por desgracia!) en una áspera soledad de la que nada lograba hacerme salir. Me han humillado tantas veces, he escandalizado y hecho gritar tanto que he terminado, desde hace ya mucho tiempo, por reconocer que, para vivir tranquilo, hay que vivir solo y poner burletas en todas las ventanas por miedo a que el aire del mundo llegue hasta uno.

No estimes tanto mi talento, no aspiro a ser un Goethe, pues las velas resultan pálidas al lado del sol y, aunque no lo creas, no me esfuerzo por remedar a nadie, y a los grandes hombres mucho menos. En cuanto a mi corazón, su conducto es angosto y está embozado, el líquido no sale de él con facilidad, va corriendo arriba y da vueltas como un torbellino… todo él lleno de bajos fondos movedizos, muchos barcos embarcaron en ellos.

La amistad segun Flaubert
Gustave Flaubertg

martes, 9 de febrero de 2016

Caos

...existe un lugar en donde todo existe, en donde todo es y puede ser, un caos lucido, iverosímil y superfluo, pero contundente y definitivo, en ese lugar vive una niña, digamos de varios siglos de edad, y esa niña sueña con no ser niña, con retirarse de esa vanidad, el tiempo le provoca urticaria, pero ama la fantasía, vive en el sueño de una hormiga, que sueña con ser reina, y reina por este lugar la alegría polo puesto de la tristeza de un vagabundo que duerme en la fría banqueta de una ciudad, en la que vive un poeta que ha se ha quedado sin letras, las ha vendió por un pedazo de pan, a un perro lanudo y faldero, al que se le ha subido una pulga con el corazón roto, por un cantante de un bar de jazz, que toca su viejo saxofón, mientras un borracho se bebe una copa mas, al compás de sus declives y tristezas, una persona le sonríe en la mesa de la esquina, esta persona solía ser una niña, unos segundos atrás...


".... Emborracharse era maravilloso. Decidí que siempre ,me emborracharía.Todo lo vulgar de la vida desaparecía y quizás si te apartabas de ello muy a menudo, no te convertirías en un ser vulgar."

Charles Bukowski

Conversación de un recuerdo

...voy a apagar la luz y voy a encenderte un sueño y te traeré hasta mi, en esta oscuridad que se alumbra cada que me conviertes en recuerdo, en realidad no me he ido y creo que tu lo sabes, cuando cierras los ojos, y recorres con tus pensamientos tu vida, me encuentro yo por ahí, acariciándolos, consolándolos, algunas veces juego con ellos, los acaricio, los abrazo, les cuento cuentos y los llevo a la cama a dormir, aquí estoy en realidad siempre he estado, incluso cuando creíste que me había ido, aquí vivo, mi función es cuidar tus sueños, tus pensamientos y tus recuerdos, pero también aveces me transformo en lagrimas, o en palabras, o en suspiros, y aunque ya no tengo brazos para abrazarte, o labios para besar tus mejillas, dentro de ti puedo hacer que los sientas, puedo verte y se que me ves, puedo sentirte y se que me piensas, vivo en este lugar porque no quiero irme y tampoco quiero que me dejes ir, quiero vivir contigo siempre, quiero a tu lado resplandecer, estoy mas que siempre y lo sabes, siempre a la espera de que me recuerdes, que me traigas a tus pensamientos, donde solo puedo existir sin el olvido...



"Supongo que es imposible entrar en la soledad de otro. Sólo podemos conocer un poco a otro ser humano, si es que esto es posible, en la medida en que él se quiera dar a conocer. Un hombre dirá: "tengo frío", o temblará, y de cualquiera de las dos formas sabremos que tiene frío. Pero ¿qué pasa con el hombre que ni dice nada ni tiembla? Cuando alguien es inescrutable, cuando es hermético y evasivo, uno no puede hacer otra cosa que observar; pero de ahí a sacar algo en limpio de lo que observa hay un gran trecho.
No quiero dar nada por sentado.
Él nunca hablaba de sí mismo, nunca parecía que hubiera nada de lo cual pudiera hablar. Era como si su vida interior lo eludiera incluso a él.
No podía hablar de ello y por lo tanto se refugiaba en el silencio.
Y si no hay nada más que silencio, ¿no será presuntuoso que hable yo? Sin embargo, si hubiera habido algo más que silencio, ¿acaso habría sentido la necesidad de hablar?
Mis opciones son limitadas. Puedo permanecer en silencio, o hablar de cosas que no pueden probarse. Al menos quiero presentar los hechos, ofrecerlos de la forma más directa posible y dejarlos decir lo que tengan que decir. Pero ni siquiera los hechos dicen siempre la verdad.
Era de una neutralidad tan implacable, su conducta era tan absolutamente predecible, que todo lo que hacía resultaba sorprendente. Uno no podía creer que existiera un hombre así, sin sentimientos, que esperara tan poco de los demás. Pero si no existía ese hombre, entonces había otro, un individuo oculto tras aquel que no estaba allí, y el asunto es encontrarlo. Siempre y cuando esté ahí para que uno lo encuentre."


lunes, 1 de febrero de 2016

La noche de los que no sueñan

...llega la noche, a canto de luna, suspiro de estrellas, reparo del tiempo, y entonces resurge a mas no poder, la pelea del silencio con las notas del ayer, un sueño atraviesa los cielos de un pueblo, la luz se atenúa, comienza a palidecer, no todos duermen, no todos sueñan, entre triste y alegre, los que ya están en cama, con el techo conversan, una platica abierta entre almohada y memoria, lo que fue ya es historia, pero aun no es mañana, pensamientos lascivos brincan en la cama, la piel se acobarda, sobre su existencia el oprobio y la añoranza, el repudio inherente de las horas que ya han muerto, y los días y los años pasan, y los sueños se van abandonado o se transforman en cicatrices o cenizas, según el daño, los parpados se cansan, los ojos se apagan lentamente, en aquel pueblo por lo menos esta noche no habrá sueños, solo recuerdos...



No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.

Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.

Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!

Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.

Ciudad sin sueño 
Federico García Lorca

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Efectos retardados

...y en el silencio nació la memoria y tus luces fueron apagándose poco a poco, y la rutina retomo su ruta, y mis pasos aprendieron de nuevo a andar y los suspiros fueron desvaneciéndose en la nada y fui perdiendo también cada caricia, cada beso, tus miradas dejaron de ser eco en mi alma, y tus palabras ya no causaban estragos en mi ser, fui borrándote de mi mente, inconscientemente deje de verte en todos lados, deje todas mis puertas abiertas, para que escaparas, y jamas dude de tu partida, y hoy eres menos que recuerdo, mas sin embargo sucede que a veces, regresas un poco, te paseas frente a mi con aura de presente, y me llevas a aquellos lugares que dejaron de ser nuestros, pero afortunadamente he aprendido a regresar a donde ya no estas...



Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro que me ilumine el día,
y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.
Las chimeneas vierten su vómito de humo
a un cielo cada vez más lejano y más alto.
Por las paredes ocres se desparrama el zumo
de una fruta de sangre crecida en el asfalto.

Ya el campo estará verde, debe ser Primavera,
cruza por mi mirada un tren interminable,
el barrio donde habito no es ninguna pradera,
desolado paisaje de antenas y de cables.
Vivo en el númeor siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.

Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido,
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido,
fatigados de tanto andar sin encontrarte.
Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama;
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama.

Trepo por tu recuerdo como una enredadera
que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy
esa absurda epidemia que sufren las aceras,
si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.
Vivo en el númeor siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.

Calle melancolía
Joaquin Sabina

jueves, 15 de octubre de 2015

Cuentos cortos (Anhelos)

Sueños ruidosos
...en un pueblo fantasma en donde no hay ni fantasmas, un pequeño silencio sueña con bandas sonoras y tráficos de ciudad...

Un buen político
...en alguna isla del mundo gobernó un político con tal benevolencia, que sus ciudadanos; las palmeras aun  lo recuerdan con cierta nostalgia...

Armagedón
...mientras el mundo contemplaba atónito la estrella mas grande que hasta ese día se había visto en el cielo alguien de pronto apago la luz...

El hombre mas rico
...existió una persona tan rica en la historia que la misma historia ya no se acuerda de el...

Tarde a la cita
...la muerte por fin había llegado ha aquella cama solitaria del hospital San Juan...

Sequía
...era un pueblo tan seco, tan seco, que cuando la gente moría se convertía en agua...

Tarde muy tarde
...en el año 2099 un científico y poeta, descubrió que para volar no se requerían alas...


" Mientras fumaban, Theo observaba a su hermano, y toda su infancia en el Brabante vino a su memoria. Para él, Vincent siempre había sido la persona más importante en el mundo. Aún más importante que su madre y su padre. Él le había hecho su infancia feliz, agradable. Se había olvidado de ello durante ese último año en París, pero nunca más lo olvidaría. La vida sin Vincent le parecía incompleta. Sentía como si el formase parte de su hermano y que su hermano formase parte de él. Juntos, siempre habían comprendido el mundo, habían encontrado la razón de ser de la vida, dándole su justo valor. Sólo, le parecía que no valía la pena trabajar ni triunfar. Necesitaba de Vincent para hacer su vida completa, y Vincent le necesitaba a él, pues en realidad no era más que una criatura. Debía sacarlo de este inmundo agujero y hacerle comprender que había estado perdiendo el tiempo.
—Vincent —le dijo— dentro de uno o dos días, cuando hayas recuperado tus fuerzas, te llevaré a casa, a Etten.
Antes de contestar, Vincent echó varias bocanadas de humo en silencio. No sabía cómo explicarse, pero sin embargo tendría que hacer comprender a su hermano muchas cosas.
—¿Para qué volvería yo a casa? —Dijo por fin—. Allí me consideran como a un ser imposible... Creo que lo más razonable es quedarme alejado de ellos, como si no existiese. Soy un hombre arrebatado, capaz de actuar bajo el primer impulso en lugar de esperar pacientemente. ¿Querrá eso decir que soy un hombre peligroso, incapaz de hacer nada en la vida? Yo no lo creo. Pero es necesario conseguir que mis impulsos sean buenos. Por ejemplo, tengo una pasión irresistible por los cuadros y los libros, y necesito instruirme continuamente, lo necesito tanto como el pan que como. Creo que tú comprenderás eso.
—Sí, lo comprendo. Pero leer libros y admirar dibujos a tu edad es solo una diversión, y no tiene nada que ver con el objeto principal de la vida de un hombre. Hace casi cinco años que has estado de un lado para otro, sin trabajar, sin hacer otra cosa que dañarte a ti mismo.
—Es cierto que la mayoría de ese tiempo no he sabido ganarme el pan; es cierto que he perdido la confianza de muchos, y que mi futuro se presenta sombrío. Pero eso, ¿es necesariamente haberme dañado a mí mismo? Debo continuar en el camino que he tomado, Theo. Si no estudio, si no continúo buscando... ¡estoy perdido! "

Anhelo de vivir
Irving Stone

viernes, 9 de octubre de 2015

Vivir al fin

... a tiempo salgo del desencanto, del ir y venir de trenes y desdenes, entre bullicio y susurro me escapo del oprobio, del sin embargo, de la indecisión, absorto en el hastió del desasosiego, huyo, ante la mirada atónita de una humanidad llena de lagrimas y cicatrices, me derramo en cada lagrima, me estremezco en cada llanto y lloro también, hasta quedarme seco, árido de pensamientos, mudo de palabras, me escapo, del deber ser, del querer tener, de la materia, de la carne, de la imagen, de la esclavitud heredada, me libero, de los sueños ajenos, del sistema, de la mentira, de la fe, y me dedico a vivir al fin, porque vale la pena, porque ya estoy aquí, porque no hay mejor cosa para hacer mientras uno esta vivo que vivir, pero vivir de verdad, vivir de brisas, de lunas, de sonrisas, de mar, de libertad, de amor, vivir hasta morir y morir de tanta vida,  pero vivir al fin...  



Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dió dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado,
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído, que en todo su ancho
graba noche y día; grillos y canarios.
martillos, turbinas, chubascos
y la voz tan tierna de mi enamorado.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y ell abecedario,
con el las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano y luz, alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dió el corazón, que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano,
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado ell llanto;
así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes, que es el mismo canto,
y el canto de todos, que es mi propio canto-

Gracias a la vida...

Gracias a la vida
Violeta Parra

viernes, 18 de septiembre de 2015

Nos ahogamos

...nos ahogamos, entre mares de desesperanza, entre humanidad sin humanos, nos morimos, de hambre, de horror, de tristeza, nos ahogamos, en aguas turbias, nos morimos de rechazo, de violencia, de indiferencia, de estupor, caemos, perdidos en lo común de las tragedias, nos ignoramos desde nuestras islas, nos repudiamos desde nuestra indiferencia, no nos importamos, calamidad, holocausto, guerra, muerte, sinónimos del desamor y nos odiamos, en la balanza del egoísmo nos ignoramos, ya no escuchamos, así nos griten con cara de angustia, de miedo, de hambre, de tristeza, de agonía, ya no vemos, ya no sentimos, la hipocresía se nos escurre, la vergüenza nos adorna, ya no lloramos, le dimos mas valor a lo que no vale, y ahora vale mas lo que no duele, que la vida nos ampare, o los Dioses, o las almas, que en el mar mueren, hasta los que no saben de mares, que alguien nos salve por favor, porque a ellos no hemos podido salvarles....



Como voy a olvidarme,
Si el olvido es mi memoria,
De que debo olvidarme,
Están hablando en broma.

Como voy a olvidarme,
Solo olvidan los bobos,
Que reescriben la historia,
Para borrarlo todo.

Como voy a olvidarme,
¿Dónde pongo las sombras?
Solo quiero saber
¿Dónde están los que sobran?

Como voy a olvidarme,
De todo aquí y ahora,
Lo diga quien lo diga,
O el padre santo de Roma.

Como voy a olvidarme,
De todas las derrotas,
De tantas humillados,
De las familias rotas.

Como voy a olvidarme,
De sueños imposibles,
De tantos invisibles
Y de tantas victorias.

Como voy a olvidarme,
Si tengo el disco duro,
Rebosando hasta el borde,
Que alguien venga y lo borre.

Como voy a olvidarme,
Ya se que les estorba,
Que se habrán las cunetas,
Que se miren las fosas.

Y que se haga justicia,
Sobre todas las cosas,
Que los mal enterrados,
Ni mueren ni reposan.

Como voy a olvidarme,
De esa turba furiosa,
De esos años de plomo,
Y curas con pistola.

Como voy a olvidarme,
De todas las derrotas,
De tantas humillados,
De las familias rotas.

Como voy a olvidarme,
De sueños imposibles,
De tantos invisibles
Y de tantas victorias.

Como voy a olvidarme,
De todas las derrotas,
De tantas humillados,
De las familias rotas.

Como voy a olvidarme,
De sueños imposibles,
De tantos invisibles
Y de tantas victorias.

Como voy a olvidarme,
De los años vividos,
No se acaba el camino,
Y aun estamos vivos.

Como voy a olvidarme
Victor Manuel

martes, 8 de septiembre de 2015

Soledad y adios

...en los vestigios de una soledad abrumadora, observo como pasan frente a mi las cenizas de muchos sueños, los reflejos de una vida ya casi agotada, mis raíces cansadas de caminar, mis días de nómada que se anclaron en una silla sin alas, las olas dejaron de llegar a mis playas y las lunas agonizaron poco a poco en mi ventana, hasta que decidí cerrarla por siempre, la soledad se volvió densa, difícil de respirar, los fantasmas del pasado uno a uno me dijeron adiós, y algunos ingratos ni siquiera se despidieron, el gris fue tiñendo mis días, la tristeza se apodero de mi alma y me hizo un trozo de carne lúgubre y silencioso, una soledad para morirse, una soledad para declararse muerto en vida, una soledad para decir adiós, pero luego de pronto entre esas cenizas que tocan mis ruinas, apareces tú, vestida de luz, arropada entre sonrisas y esperanzas y me ves con esos ojos de cielo infinito, y vuelves a espantar la muerte con esa brisa de ternura, con ese amor que dejaste impregnado en mi tiempo, con esas caricias que retocan de tonos cálidos mi piel y mis cicatrices, y entonces aquí espero otro día mas, esperando quizás la muerte o ¿porque no? una mas de esas veces en que vienes a visitarme para recordarme que aun sigo vivo...



La ausencia paulatina de tu interés por mí,
la falta progresiva de tus "buenos días",
la elección egoísta de tu lejanía,
fueron los que determinaron que no hiciera falta viajar a Macondo;
bastaba besar tus labios para sentir...
cien años de soledad.


Cien años de soledad
Gabriel Garcia Marquez

viernes, 14 de agosto de 2015

Frente al espejo

...así por ejemplo, un día te ves en el espejo, y descubres detrás de ti un camino, y cuando menos te lo esperas te encuentras caminando en el, y vas descubriendo lo que solías ser, y este pensamiento se convierte en un ligero desencanto, y te sientas tal vez en una piedra a llorar, y entonces pasa por ahí un recuerdo y se compadece de ti, y llora también contigo y ya secos se van ambos caminando tomados de la mano, rumbo a otros tiempos, a la vista de otros recuerdos que susurran entre ellos añoranzas y nostalgias, y te encuentras con cada cosa que ni siquiera sabias que habías perdido, amores con bastón, pasiones en pañales, sueños perezosos,  ideas ya fundidas, palabras mudas, sonrisas contagiosos, espasmos, alegrías y demás y el blanco y negro se vuelve de colores, y sonríes cuando descubres que no todo fue malo y que no todo fue bueno, y entonces sigues caminando hasta que te encuentras con esa extraña persona que te observa detenidamente frente a un espejo...



"Nuestro mundo está limitado por una pared en la que hay millones de minúsculas aberturas. Ninguna de estas abertura lleva más lejos, o muy poco más lejos solamente, una distancia ínfima, hacia el interior de la pared, pero en ningún caso más allá de nuestro mundo. Hay una, sin embargo, una sola entre esas innumerables aberturas, cuyo diámetro tal vez sea de una millonésima de milímetro, que conduce más allá, y no solamente más allá, sino a través de la pared, abriéndose sobre otro mundo, que se amplifica sobre el nuestro y que acaso llega a desembocar sobre el universo."

Ludwig Hohl

viernes, 7 de agosto de 2015

El hombre gris

...afirmaba en ese sentido que el tiempo tenia color, sobre todo el tiempo asociado a los recuerdos y afirmaba que cada persona tenia su propia escala cromática de recuerdos, que había recuerdos tan grises como una tarde de esas de domingo en vísperas de tormenta, o tan lucidas como esas mañanas de primavera en donde la vida sala a jugar con el tiempo, como los otoños sepias y los inviernos blancos o azules según la geografía, pero él había sido gris toda su vida, un gris que arrastraba con él todo el tiempo, un gris que podía diluir al amor con los sentimientos, un gris que reflejaba melancolía a través de sus ojos, un gris que como quienes irradian luz, era contagioso, un gris tan prudente para una noche frente una chimenea, pero no tan bueno para una noche de fiesta, un gris a punto de lagrimas, un gris al borde del silencio, ellas, las que le conocieron, le recordaban como una nube nostálgica, como una fracción de su vida con sabor a gris, con una tenue ternura de irrelevancia y trascendencia, con fascinación y nostalgia, rememoraban con una expresión de tristeza y recuerdo el paso de aquel hombre por sus vidas, sin saber que el hombre gris, el hombre opaco que recordaban, se encontraba gravemente enfermo de color...


“Cuando la sombra del marco de la ventana se proyectó sobre las cortinas, eran entre las siete y las ocho en punto y entonces me volví a encontrar a compás, escuchando el reloj. Era el del Abuelo y cuando Padre me lo dio dijo, Quentin te entrego el mausoleo de toda esperanza y deseo; casi resulta intolerablemente apropiado que lo utilices para alcanzar el reducto absurdum de toda experiencia humana adaptándolo a tus necesidades del mismo modo que se adaptó a las suyas o a las de su padre. Te lo entrego no para que recuerdes el tiempo, sino para que de vez en cuando lo olvides durante un instante y no agotes tus fuerzas intentando someterlo. Porque nunca se gana una batalla dijo. Ni siquiera se libran. El campo de batalla solamente revela al hombre su propia estupidez y desesperación, y la victoria es una ilusión de filósofos e imbéciles.”
William Faulkner, “El ruido y la furia”

miércoles, 5 de agosto de 2015

De olvidos y destierros

...de tiempos y de nadas están llenas tus miradas, tus fuentes que elocuentes ya no brotan en mi pecho, es un hecho que estas letras ya no suenan en tus lares, mas aveces me detengo a pensar por un momento, y repaso el obituario de tus lunas y mis mares, me estaciono en un silencio aveces húmedo, aveces seco, en un violento y siniestro recuerdo, de placeres y reflejos, pero el pasado no tiene memoria, ni sueña con regresar, aquellas noches ya han pasado, los caminos seguirán sus rumbos y los otoños pasaran, al igual que las estrellas, y en este perfecto mundo de olvidos y destierros, aveces llega un segundo impregnado de tu recuerdo que me pone entre dicho que tal vez ya no te quiero...


"Llega un momento en que es necesario
abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo
y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares.
Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla,
nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos"
Fernando Pessoa


sábado, 18 de julio de 2015

Un mal cafe

...no se trata de ellos, ni de ti, ni del dulce sabor de la avaricia, ni del egoísmo, ni de la soberbia, estos no caben aquí, esto es derecho, esto es duro, esto es directo, no se trata de mi, ni de las huellas detrás de mi, ni de mis memorias, mucho menos de mis ayeres, no se trata de usted, ni de su andar por esta vida sin bandera, ni del ton, ni del son, ni del sin oriente, ni de la ausencia de buenas lunas, no se trata del silencio, ni de un augurio estacionado en esta época de incertidumbres, de derrumbes y menesteres, ni del hoy sin ganas de mañana, ni del mañana cabizbajo en el atisbo del desasosiego, ni del gradiente desfiguro de estos tiempos que han aprendido a pintar malas auroras, no se trata de llanto, ni de tristeza, ni de la ausencia de sonrisas, ni de la escasez de sueños, ni de la mala cosecha de delirios, no se trata del reclamo, ni de mas gotas en el vaso del hartazgo, es mas ni de la lluvia, se trata mas bien de un mal café esta mañana...



No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas,
no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo

Charles Bukowski

miércoles, 15 de julio de 2015

Una realidad hecha sueño (Relatos del Reloj Cangrejo)

...pasaba la noche en aquel lugar que parecía estar lejos de todo, del tiempo, de la vida, de aquellas noches en que lentamente caminaba hacia la muerte en un delirio solitario y contundente, pero hasta el ultimo segundo de cualquier minuto es tiempo, y su tiempo se prolongo hacia una eternidad tan efímera como onírica, en un mundo donde los sueños eran mas reales que la mismísima realidad, y la realidad pasaba a ser un sueño muchas veces imposible, pero aquella noche en aquel lugar de varias lunas era diferente, transcurría por su mirada los reflejos multi color que iban de un lugar a otro en aquel cielo inquieto que dejaba ver de mas aquel universo aun tan extraño para Livier, pero de pronto volvió a pasar ella por su mente, como una brisa cálida e incipiente le cubría por completo su cuerpo, su alma y su kala, le invadía de tal forma que su rostro inocente volvía a ser en sus ojos, y su esencia sutil de rosa en su nariz, y aquellos labios de anís tenue volvían a recrearse en sus labio con un ferviente afán de delirio, contundente en su piel y en la de su corazón, su realidad se volvía sueño en aquella noche en el que el fin de todos los tiempos se avecinaba, saco el reloj cangrejo de su bolsillo y de pronto se encontraba frente a ella... 



“Debi haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras. Me perfumaba y me iluminaba. ¡No debi haber huido jamás! Debi haber adivinado su ternura, detras de sus pobres astucias. ¡Las flores son tan contradictorias! Pero yo era demasiado joven para saber amarla.”
— El Principito

martes, 16 de junio de 2015

Hay ausencias

...desde el destierro del alma, lugar de tiempo perdido, a la luz de un recuerdo tan fútil como el olvido, desde la misma memoria, que ya no cuenta tu historia, y que ahora mengua en mi cama , desde la raíz de mis nadas, donde habitan aun tus horas, tus silencios, tus miradas, desde el baúl de recuerdos, casi vació, en paz obligada, desde este aquí que tiene cara de allá, te envió este sueño moribundo pero ademas te aviso, que ya no me quedan muchos, la mayoría han muerto o se han ido, pero esta noche valía la pena intentarlo, viaja solo sin abrigo hasta tu ventana solo para contarte que hay ausencias que no se reparan...



Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

Ausencia
Jorge Luis Borges

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Un regreso mas...

...por un instante casi segundo, casi certero, me dije adiós sin despedirme, me fui de mi sin ausentarme, no es que quisiera, no es que pudiera, me diluí en lo absoluto del tiempo, me perdí en el vaivén de verdades agobiantes, de caminos con sendero, de destinos con final, me escondí en el impoluto son de los placeres, lluvia de varios desdenes, mentiras con ganas de llorar, me apague por un momento tierno y siniestro, manco y ambidextro, lúgubre barril de latidos y corazonadas, y hoy aparezco de la nada, exhibiendo cicatrices, soledades y caricias ya cansadas de las manchas de tristeza, que hoy gobiernan mi cabeza, hoy que escapo del exilio, del jadeo susurrante, del oprobio del ahora, hoy que ya casi es la hora de decir que estoy de vuelta, con un poco mas de guerra, con un poco mas de paz, y con letras quiero llorar las sonrisas que hasta aquí me traen... 





¡Qué camino más condenado! Y, por si fuera poco, va a llover. Como si lo estuviera viendo: va a caer la lluvia detrás de ellos como una tapia; va a caer entre ellos y lo que tengo prometido. El caso es que yo hago lo que puedo, hasta donde da de sí mi cabeza; pero esos condenados muchachos...
Y ahí está el camino frente a mi puerta. Para que todo lo malo que hay por el mundo llegue hasta aquí. Ya se lo dije a Addie, que no era nada bueno vivir junto a un camino, tenerlo tan cerca; pero ella, como mujer que es, dijo: «Pues anda, vámonos de aquí.» Pero lo que yo decía es que no era cosa buena, pues Dios ha hecho los caminos para viajar; pues ¿por qué, si no, los iba a poner tendidos sobre la tierra...? Pues cuando Él quiere que una cosa se mueva, bien que la hace alargada, sean caminos o caballos o carros; pero cuando Él quiere que una cosa se esté quieta, la hace para arriba, como los árboles y los hombres. De forma y manera que nunca le ha gustado a Él que las personas vivan junto a los caminos; pues, vamos a ver, ¿qué es lo primero, pregunto yo, el camino o la casa? ¿Se sabe que Dios haya puesto nunca un camino junto a una casa, eh?, pregunto. En el jamás, eso es lo que yo digo. Pues, entonces, no sé a qué viene que la gente no descanse hasta que no ha puesto su casa donde todo el mundo que por allí pase pueda escupir desde el carro en tu propia puerta; y así la gente no descansa, y, como no descansa, busca marcharse a otra parte, sin pensar que Dios los ha hecho para estarse en su sitio, como se están los árboles o los montones de trigo. Pero es que si Dios hubiese querido que los hombres estuvieran siempre de un lado para otro, ¿es que no los habría hecho tripa abajo, como las culebras? Pues claro que así los habría hecho, si lo hubiera querido

Mietras agonizo
William Faulkner

martes, 26 de agosto de 2014

La fiesta de disfraces de un Cronopio

...un cronopio se disfraza de fama para una fiesta, se coloca unas ambiciones que recién adquirió en un bazar de gente elegante, donde venden sueños con forma de diamante y pesadillas que brillan como el oro,  calza unos zapatos que no tocan el suelo, y porta un sobrero que cree ser el mas alto de todos, luce un traje de cachemir de cabras que no saben de montañas, ni de pastores, elegante y ambicioso se coloca una de esas sonrisas de aparador y en un movimiento sereno y enérgico practica su movimiento de manos apuntando a todos con su dedo indice, camino al evento se topa con unos de esos recuerdos haraposos y con cara de hambre que andan sueltos por las calles, le observa atentamente, mientras husmea en un bote de basura, el cronopio vestido de fama, le pide a su chófer Rocamadour que se detenga,  abre la puerta del cochecito para acercarse a el recuerdo pero sus zapatos flotan tanto que no puede acercarse, se los quita en cuanto antes para regresar al suelo, intenta acercarse a el recuerdo pero el traje de cachemir de cabra fina es tan elegante que no lo deja moverse, como puede se desarropa y ya cerca de él trata de abrir los brazos pero las ambiciones que le cuelgan de sus muñecas se lo impiden, rápidamente también se deshace de ellas y le abraza, y siente lo esponjosa que es el hambre y lo tierna que es la soledad, y ambos asisten a la fiesta disfrazados de amigos...



Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: "Excursión a Quilmes", o: "Frank Sinatra".

Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte", y también: "Cuidado con los escalones". Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempres de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.

Conservación de los recuerdos

viernes, 18 de julio de 2014

Amnesia

...me pasa que el silencio se ha hecho memoria, que los días ya son ayeres, que el atardecer es mi mañana, me pasa que a veces no se donde estoy aunque todo me parezca tan cotidiano, tan imprescindible, se que me encuentro diluido en recuerdos tenues, pasajeros, difusos de este tiempo que ya no encaja en mi reloj, la neblina se vuelve cada vez mas espesa, distante del candor de aquellos días triviales, los colores cambian de lugar y los rostros aparecen y desaparecen de mi mente, estoy disperso, confundido, un día todo es diferente, no reconozco nada ni a nadie, incluso a mi mismo, camino por el valle del insomnio, pensando en aquellos que pasan y me sonríen, de aquellos que me llaman por nombres distintos, que nunca recuerdo, ¿Que soy? ¿Que fui? sobre la banqueta veo pasar la vida de los otros pero aun sigo aquí esperando ver pasar la mía...



Cada vez que nos dan clases de
amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de
amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros

en mi región hay calvarios de
ausencia
muñones de porvenir / arrabales
de duelo
pero también candores de
mosqueta
pianos que arrancan lágrimas
cadáveres que miran aún desde
sus huertos
nostalgias inmóviles en un pozo
de otoño
sentimientos insoportablemente
actuales
que se niegan a morir allá en lo
oscuro

el olvido está lleno de memoria
que a veces no caben las
remembranzas
y hay que tirar rencores por la
borda
en el fondo el olvido es un gran
simulacro
nadie sabe ni puede / aunque
quiera / olvidar
un gran simulacro repleto de
fantasmas
esos romeros que peregrinan por
el olvido
como si fuese el camino de
santiago

el día o la noche en que el olvido
estalle
salte en pedazos o crepite /
los recuerdos atroces y de
maravilla
quebrarán los barrotes de fuego
arrastrarán por fin la verdad por
el mundo
y esa verdad será que no hay
olvido

Ese gran simulacro
Mario Benedetti

miércoles, 25 de junio de 2014

Fuimos

...difuminado el silencio, agotadas las horas, ya cumplido el preludio y en este cese al fuego, donde las palabras no arden, ni tu ausencia envenena, ya sin miedo a voltear al pasado, sin temor de encontrarte en el espejo, en mis cicatrices, en la memoria, en las letras de esta historia que termino hace algunos puntos quizás suspensivos, quizás finales, ahora que la luz alumbra y que los colores han vuelto, que el tiempo ha regresado a los relojes y las dulzuras a las colmenas, ahora que mis palabras han retoñado en pleno invierno, quiero escribir en las lineas de este culmen, un testimonio, limpio, diáfano y contundente, de lo que fuiste, hablando en términos de mi existencia, fuiste no solo la belleza si no mas bien reedificaste esos monumentos tan mal acomodados en mi conciencia, la belleza no como palabra, ni como sustantivo, se transfiguraba en días comunes y se engalanaba en sueños, fuiste palabra de dos vías, tus oídos y tus labios sabían bien acomodarse, a la hora de esos discursos laborales, y de esas penas cotidianas, húmedas y frías, palabra dulce y tierna, lacerante e irremediable, fuiste suspiros que tal vez se pudieron haber confundido con tu belleza, pero que van mas allá de eso, suspiros de presencia y ausencia, de materia, espacio y tiempo o mejor dicho de no tocarte, de no verte, y de no tenerte, fuiste pasión, pero no de esas que se malbaratan debajo de las sabanas o que se mantienen expectantes, detrás de un pantalón o una falda, mas bien me refiero a ese sentimiento casi etéreo y divino, que fulminaba en un instante mis ganas de tocarte hasta el alma, de vaciarme en tu mirada,  de perderme en cada uno de tus pliegues, de introducirme en cada uno de tus poros, pero también fuiste morada, lecho fragante, cálido y sensible que apaciguaba mis menesteres, que purificaba mis aguas y alejaba mis demonios, ese lugar a donde llegar, con el que todos los viajeros sueñan, pero sobre todo fuiste amor, con el temor de menospreciar esta palabra tan sobre valorada, pero que no ha encontrado mejores silabas para alojarse, fuiste amor, convexo, radiante, fugaz y eterno, amor cargado de amor, tierno, contundente, bello, sincero, pero también soberbio, doloroso y egoísta, amor que se le acabo el amor, amor que no fue amor, y ese amor que fuiste, que fuimos y que no fue, y que ahora somos, aprendimos a andar como dos pequeños seres mutilados, que preferimos andar presumiendo por la vida ese trozo de amor que nos hace falta...



Porque entre el lunes y el martes,
me sobra tiempo para necesitarte
Porque me miento si digo,
que tu mirada no fue mi mejor testigo
Porque aunque ya no me duelas,
a veces busco tu nombre en mi chistera
Porque aún no vino el olvido,
para llevarse el último de tus abrigos

Por los besos que aún nos quedan en la boca
por los miles de homenajes que nos dimos
por nadar y no guardar nunca la ropa
por los dedos juguetones del destino
porque fuimos lo que fuimos, porque fuimos lo que fuimos...

Porque puesto a confesarte,
aún le tengo miedo a tenerte delante
Porque en cuanto me descuido,
me atropella algún recuerdo en el pasillo
Porque no puedo negarte,
que te quise sin querer y más que a nadie
Porque mi doctor previno,
que para este corazón estás prohibido


Fuimos lo que fuimos
Jorge Drexler

lunes, 2 de junio de 2014

Aparición

...y se me atravesó de repente sin ningún reparo, sin oprobio alguno, con sus dientes de descaro y sus garras de recuerdos, se me apareció silente con su canasta de escándalos, de tristezas y adioses, ahí estaba frente a mi con su mirada vigilante, con su ternura mentirosa, llena de fuegos, de lunas y lagrimas, y así también se fue de repente, con su estela melancólica y su aura de nostalgia,  y aquí estoy yo ante esta hecatombe de sueños desdibujados, después de esta tormenta de pasado, de esta lluvia de memorias, sentado junto a mi, en la ocasión de un pensamiento, que no es tan vago, que no es tan certero,aun te quiero...



¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel.

Nostalgia
Mario Benedetti.

miércoles, 23 de abril de 2014

El día que ya no este

...despertó aquella mañana de lunes, un invierno retrasado acariciaba aun aquel Abril que poco sol había parpadeado y una brisa helada se colo por la ventana hasta llegar hasta su piel desnuda, él ya no estaba, su existencia había zozobrado hace algunos días y en sus ojos ya no cabía humedad alguna ni en su corazón hinchado de tristezas mas melancolía, abrió los ojos con esas ganas que ya no recordaba y descubrió que el tiempo seguía su marcha, tanto que no parecía notar su ausencia, pero no había mas verdad que esa, ni en la realidad ni en sus sueños en donde también lo perdía, pero su amor aun la cubría, la acariciaba con el frió tacto de los recuerdos de alguien que ya no esta, de alguien que se ha ido para siempre, encendió una vela que proveía una luz marchita que entonaba de amarillos sombríos aquella habitación, la mañana era joven pero el cielo agonizaba en gris, sin azul, sin sol sin blancas nubes, entonces tomo el sobre que había dejado la ultima noche que pudo verle, abrió el sobre para poder leer las ultimas palabras de aquel amor extinto atrapadas entre tinta y papel, el titulo de aquella carta decía "Instrucciones para volver a estar juntos"

"Abre bien los ojos, 
enciende el silencio, 
respira suavemente, 
se feliz, 
que cada que tu sonrías,
yo estaré ahí"



Domingo 23 de junio
«La teoría de ella, la gran teoría de su vida, la que la mantiene en vigor es que la felicidad, la verdadera felicidad, es un estado mucho menos angélico y hasta bastante menos agradable de lo que uno tiende siempre a soñar. Ella dice que la gente acaba por lo general sintiéndose desgraciada, nada más que por haber creído que la felicidad era una permanente sensación de indefinible bienestar, de gozoso éxtasis, de festival perpetuo. No, dice ella, la felicidad es bastante menos (o quizá bastante más, pero de todos modos otra cosa) y es seguro que muchos de esos presuntos desgraciados son en realidad felices, pero no se dan cuenta, no lo admiten, porque ellos creen que están muy lejos del máximo bienestar. Es algo semejante a lo que pasa con los desilusionados de la Gruta Azul. La que ellos imaginaron es una gruta de hadas, no sabían bien cómo era, pero sí que era una gruta de hadas, en cambio llegan allí y se encuentran con que todo el milagro consiste en que uno mete las manos en el agua y se las ve levemente azules y luminosas.» Evidentemente, le agrada relatar las reflexiones de su madre. Creo que las dice como una convicción inalcanzable para ella, pero también como una convicción que ella quisiera fervientemente poseer. «Y vos, ¿cómo te sentís?», pregunté, «¿como si te vieras las manos levemente azules y luminosas?» La interrupción la trajo a la tierra, al momento especial que era este hoy. Dijo: «Todavía no las introduje en el agua», pero en seguida se sonrojó.

La tregua 
Mario Benedetti

viernes, 28 de marzo de 2014

Bisuterïa

...me busque en el espejo a la hora de no encontrarme, nada había quedado de mi después de esta vida, solo una pieza barata, bisutería sin valor, preferí adornar mi cuerpo y me olvide del espíritu, me tope en el camino con flores y oro, pero el oro en esos tiempos brillaba mas que las flores y ahora las flores brillaran lo que no brillo el oro, en esta caja vacía donde ahora que estoy seco ya no lloro, tuve todo lo que no valía, y ahora valgo lo que no tenia, en el frió inerte de esta adiós definitivo, ahora entiendo que la vida se resume en la muerte, presumí mis poderes, lo mundano y efímero, sin saber que al final estas solo, mas solo que el destino, me olvide de los sueños le hice caso a las modas, me vendí con quien pude, por menos de lo que no tengo ahora, nunca di un paso en falso, pero me olvide de ver, paisajes, ocasos, mañanas y lunas, estrellas fugaces, sonrisas sin cura, un amor verdadero que no juegue a la duda, algo no perecedero que me llevara a la tumba, pero ahora estoy solo entre estas cuatro paredes, que cubiertas con tierra me recuerdan la nieve, por el frió que siento a lo hora de irme y la humedad de esos ojos que no pudieron detenerme...


Hace algunos años solíamos soñar con un diáfano viento originado en Asia que barriera de nuestras ciudades esas Cosas que se han erigido en nuestros dioses -las chucherías, los jarrones, las tiras de papel impreso, los rieles de cortinas o los artículos fabricados en serie-, esa remilgada posesión de cachivaches, responsable de las diferencias entre ricos y pobres, que constituye la única recompensa otorgada por nuestra civiliación y la razón final por la que luchamos hasta consumir el cuerpo y la mente. Así pues, ese bípedo erecto y desnudo que en su origen era el hombre, ha pasado a convertirse en una especie de cangrejo ermitaño incapaz de sobrevivir sin su caparazón, consistente en una densa amalgama de esmóquines, limusinas, coladores, cupones canjeables, batidores de huevos y máquinas de coser; en suma, cuanto más densa es esa coraza, menos autosuficiente es el individuo y más probabilidades tiene, en cambio, de alzanzar la consideración de hombre rico y poderoso.

Orient express
John Dos Passos

viernes, 21 de marzo de 2014

A veces

Aveces a estas horas donde nada es nada me dan ganas de quitarme a este yo que me estorba para poder gritarte o decirte con alguna sublimación de palabras que te extraño...

martes, 11 de marzo de 2014

Espejismos

...estoy tan cansado de escudriñar entre el pasado y el olvido, ese no soy yo y ni siquiera me encuentro en el presente, lo que aparece en el espejo no concuerda conmigo, con la seriedad de esta alma encarnada en este cuerpo volátil, estoy harto de acudir a los recuerdos para saborear un poco de alegría, para degustar algún suspiro, para sentirme vivo en esos renglones ya muertos porque ya nadie los lee, y ni siquiera me siento aquí ahora mismo, me la he pasado regalando el corazón y creo que me quede con la peor parte, regale amor y desamor a cuanta se atravesó sin procurar siquiera el destino de mis caricias, sin poner por escrito y ante un representante de alguna ley, que este amor es perecedero, o era hablando en términos de aquel eco que una vez fui,  estoy tan a la deriva, como sin piel en un mar de mentiras saladas, hasta aquí he llegado con los espejismos, prometo ya no comprar ilusiones baratas, ni regalarme tan fácil a la peor postora, aunque ya no tenga corazón que ofrecer, mi alma respira en esta nueva mañana, porque el futuro esta hecho de sueños y a mi no me queda mas remedio que soñar...



Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedo sin utopías


cómo voy a creer

que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza



cómo voy a creer / dijo el fulano

que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea



cómo voy a creer

que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada



cómo voy a creer / dijo el fulano

que tu cuerpo / mengana
no es algo más que lo que palpo
o que tu amor



ese remoto amor que me destinas

no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos



cómo voy a creer / mengana austral

que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro



cómo voy a creer / dijo el fulano

que la utopía ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos/ sos mi utopía.

Utopias 
Mario Benedetti



viernes, 7 de marzo de 2014

Semitono

...a media voz, con el corazón diluido, y mi silueta pensante, dibujado en el trino de un clochard delirante, a una hora confusa del día, en ausencia de luna,  con peligro de derrumbe, con el alma a media hasta y los ojos inundados de verdad, con la boca llena de silencios, en desprecio del tiempo, de la luz agobiante de aquellos semáforos que invocan sentimientos, recuerdos transeúntes, pensamientos disipados, glorias errantes y todas esas cosas que no encuentran mejor tiempo para llegar, pero llegan, y se quedan, y arañan el alma, y pellizcan el corazón y te hunden en lo mas profundo de ti mismo, donde quizás no quieres estar, por aquella advertencia de no platicar con desconocidos, mucho menos con muertos que siguen vivos, con pasados que no saben irse, con estrellas que ya no palpitan, con fantasmas de cara amable y todo eso que por algún motivo ya no es, y todo este alboroto, de mares, de ideas, de sueños, y centellas, es solo para que en mi mente se dibuje una frase, que no esta hecha de palabras, si no mas bien de paisajes, "Fui a un bosque a buscarte pero solo encontré arboles"...



Lunes 25 de febrero

Pero Blanca preguntó: "¿Así que se acordaba de mamá?". Me pareció que Jaime iba a decir algo, creo que movió los labios, pero decidió quedarse callado. "Feliz de él", agregó Blanca, "yo no me acuerdo". "Yo sí", dijo Esteban. ¿Cómo se acordará? ¿Como yo, con recuerdos de recuerdos, o directamente, como quien ve la propia cara en el espejo? ¿Será posible que él, que sólo tenía cuatro años, posea la imagen, y que a mí, en cambio, que tengo registradas tantas noches, tantas noches, tantas noches, no me quede nada? Hacíamos el amor a oscuras. Será por eso. Seguro que es por eso. Tengo una memoria táctil de esas noches, y ésa sí es directa. Pero ¿y el día? Durante el día no estábamos a oscuras. Llegaba a casa cansado, lleno de problemas, tal vez rabioso con la injusticia de esa semana, de ese mes.

A veces hacíamos cuentas. Nunca alcanzaba. Acaso mirábamos demasiado los números, las sumas, las restas, y no teníamos tiempo de mirarnos nosotros. Donde ella esté, si es que está, ¿qué recuerdo tendrá de mí?

En definitiva, ¿importa algo la memoria? "A veces me siento desdichada, nada más que de no saber qué es lo que estoy echando de menos", murmuró Blanca, mientras repartía los duraznos en almíbar. Nos tocaron tres y medio a cada uno.

La tregua
Mario Benedetti

jueves, 27 de febrero de 2014

Noches de sueño

...un anciano observa el cielo mientras la luna mengua, en una noche donde las luciérnagas quieren ser estrellas, las sombras estelas, y los párpados eternos, es la noche del insomnio, donde todos pueden soñar a ojos abiertos, donde ilusión es otro estado de la materia, en donde cada anhelo encuentra su cielo, donde hay un muelle para cada deseo y un faro para toda fe, la luna se transfigura en sol, la noche poco a poco se cubre de día, la neblina se ha marchado con la brisa, y aquel anciano ahora es un viejo roble...



Yo soñé con aviones
que nublaban el día,
justo cuando la gente
más cantaba y reía,
más cantaba y reía.

Yo soñé con aviones
que entre sí se mataban
destruyendo la gracia
de la clara mañana
de la clara mañana.

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

Anoche tuve un sueño
y anoche era verano
oh verano terrible
para un sueño malvado,
para un sueño malvado.

Anoche tuve un sueño
que nadie merecía
¿Cuánto de pesadilla
quedará todavía,
quedará todavía?

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

Yo soñé un agujero
bajo tierra y con gente
que se estremecía
al compás de la muerte,
al compás de la muerte.

Yo soñé un agujero
bajo tierra y oscuro
y espero que mi sueño
no sea mi futuro,
no sea mi futuro.

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

Sueño de una noche de verano
Silvio Rodriguez

lunes, 17 de febrero de 2014

En las nubes

…se escapo de un sueño a plena luz del día, sin saber a donde ir corrió entre coches, computadoras, edificios, caras fijas, menesteres de lo cotidiano, sin saber a donde ir, entre paraguas y taxis, entre calles y semáforos, entre lluvia y nubes, entre cielo y corazón, escapando de eso de todos los días, de lo que siempre es lo mismo, de lo que nunca cambia, del murmullo sin fin, de los sueños ajenos, de la falta de tiempo para vivir, del pragma aparente, del sentimiento barato, del monótono deseo de no existir, se escapo de si mismo, de aquel que no quería ser, se escapo a plena luz del día, pocos los vieron correr, nadie tuvo tiempo para preguntar que le pasaba a aquel loco, las alas en esos tiempos ya no estaban de moda, las raíces eran lo de hoy, y él ya las había perdió, después de todo, se necesita altura para volar, y en sus sueños siempre andaba en las nubes...


“Era como si mientras el engaño sucedía en silencio y monótonamente, todos nosotros hubiéramos aceptado ser engañados, favoreciéndolo con nuestra inconsciencia o puede que cobardía, pues toda la gente es cobarde y prefiere de un modo natural cometer una traición, ya que ésta tiene un aspecto cómodo.”


“Recordaba que mi padre solía decir que la razón para vivir era prepararse para estar muerto durante mucho tiempo. Y cuanto tenía que verlos día tras día, cada cual con sus pensamientos egoístas y secretos, cada cual con su sangre distinta a la de los demás y a la mía, y pensaba que al parecer era mi único modo de prepararme para estar muerta, odiaba a mi padre por haberme engendrado. Solía estar deseando que cometieran alguna falta, para así poder zurrarles. Cuando la vara caía, podía sentirla en mi propia carne; cuando les levantaba cardenales y verdugones, era mi sangre la que corría, y a cada golpe de vara pensaba: ¡Ahora vais a saber quién soy! Ahora soy alguien en vuestras vidas secretas y egoístas, soy quien ha marcado para siempre vuestra sangre con la mía."



“Mientras agonizo”

William Faulkner

miércoles, 5 de febrero de 2014

Amnesia matutina

...apareció de repente en su memoria a la edad de 31 años, naciendo con conciencia pero desconociendo que había existido, su vida aparente le remontaba al no mas lejano momento de aquel instante, en donde de ojos abiertos y sabiendo de todo menos de el mismo, mientras la oscuridad dejaba de ser en su espíritu, el roció de una brisa matutina le conectaba con su ser, ¿Donde había estado? no había en el ningún recuerdo, ni siquiera un esbozo de si mismo, un réquiem a destiempo, un amanecer con luna, y un frió tenue que rosaba sus mejillas, la gente lo veía como a cualquier otro, sin nada nuevo, sin nada extraordinario, pero el no se reconocía y ya nada sabia de si.

Una noche anterior, a la luz de una vela y algo de viento que se colaba por la ventana, un silencio y una soledad o dos formas distintas de decir lo mismo, algunas lagrimas sin fuerza de derrame, una tristeza material, que se escapaba de las leyes de la física, que podía tocarse, que olía algo así como a alquitrán, un reparo de sollozos, un llanto alegórico, un preludio amenazante y una decisión, la de irse de si mismo la de dejarla ir, la de extirparla de si,  de su memoria, de su historia misma, costara lo que costara, bajo los riesgos, síntomas y efectos secundarios que le pudieran venir, le era necesario, porque la tristeza ya no le cabía, porque las noches, el tiempo, las lunas, el espacio, los rincones, las banquetas, las primaveras, las estaciones, los puertos, y un sin fin de cosas habían perdido su lugar o quizás mejor dicho su razón de ser, entonces se apretó el corazón, la dibujo con su memoria por ultima vez, silueta por silueta hasta crearla tan perfecta incluso mas de lo que solía ser, cerro los ojos y se la arranco...

y apareció de repente en su memoria a la edad de 31 años...



No tomes muy en serio
lo que te dice la memoria.

A lo mejor no hubo esa tarde.
Quizá todo fue autoengaño.
La gran pasión
sólo existió en tu deseo.

Quién te dice que no te está contando ficciones
para alargar la prórroga del fin
y sugerir que todo esto
tuvo al menos algún sentido.

Memorias
José Emilio Pacheco

domingo, 26 de enero de 2014

Así entendi

... y así comprendí que el tiempo erosiona la memoria, que poco a poco la marea baja y los sueños aterrizan, que el silencio se convierte en distancia, que las noches extinguen las palabras, que los sentimientos también se apagan, que el olvido es una gran ola que arrasa con todo, cuando la decisión hace juego con la razón y el estupor con el desasosiego, así entendí que las manos también entienden, que los ojos por lo menos lo intentan y que a luz le gusta renacer, así me di cuenta de que el corazón no es mas que una tripa, que el amor no se hunde en cualquier mar, que el dolor no rima con felicidad y que alegría no se asocia con adiós, que esperar no es un verbo en presente, que el futuro no siempre es camino, pero sobre todo que el pasado pronto pasara, que las siluetas se difuminan en la mente, que se convierten en sombras, en fragmentos de tiempo atrapados en la memoria, recuerdos moribundos de noches en brama, que al cerrar los ojos se escurren por la cama, y por el alma, y por la voz que ya no te llama, porque empieza a olvidar tu nombre...



Y comprendió que hay personas que brillan sin ser estrella, y que hay silencios que separan, sin ser kilómetros. Que la vida es un poquito así, sin sentido, pero que nos desesperamos por darle uno. Un sentido, con nombre y apellidos, a ser posible. Un sentido que nos abrace por las noches y que no se vaya al vernos las cicatrices: que las comparta con nosotros.

Comprendió que enamorarse era una necesidad tan importante como respirar, y que, al igual que moría si no respiraba, también lo hacia, aunque de distinta forma, si no amaba. Pensaba eso del amor. Y también pensaba que las personas se habían acostumbrado a maquillarse los sentimientos, porque tenían miedo de que alguien llegase y les hiciese daño. Y es que no hay nada peor que alguien te rompa lo más bonito que tienes, es decir, las razones de sonreír, los sueños, las esperanzas. Que te quite las ganas. Así que nos vestimos con un poquito de orgullo, y lo miramos todo desde la distancia, tanteando el precipicio antes de saltar, porque si vamos a morir, queremos morir por alguien que sepa llorarnos.

Y sobre el desamor (o cuando sientes cosas bonitas por alguien que ya está sintiendo cosas bonitas por otro) pensaba que, a veces, es inevitable. Y que, ojalá, pudiésemos elegir de quién enamorarnos, y hacerlo de aquella persona que supiese querernos. Pero las cosas, por desgracia, no son así. Y muchas veces (más de las que me gustaría) terminamos padeciendo insomnio por alguien que, además, e irónicamente, nos hace soñar.

Y luego terminó hablando sobre la capacidad de olvidarnos de las personas, y sobre la naturaleza de los recuerdos, diciendo que la mejor forma de olvidar a alguien que nos duele recordar es llegando a la conclusión de que no merecemos eso, de que merecemos algo más. De que merecemos sangrar por alguien que, luego, venga a curarnos. De que la vida no es tan larga, ni dura tanto, como para estar perdiendo el tiempo esperando trenes que ya han pasado. De que hay que sonreírle a los amaneceres, independientemente de que llueva e independientemente de que compartamos cama con la soledad. Que las cosas llegan cuando menos las esperas, y que si siempre las estás esperando, sólo tardan en llegar un poquito más. Pero llegan, tarde o temprano.

Y entonces dijo: "Sigo queriendo a toda la gente a la que he querido en mi vida, pero sólo amo con esa urgencia en la mirada a la esperanza de que, un día, y qué más da cuándo, amaré a alguien y será para siempre".

Hay silencios que separan sin ser kilómetros
Sergio Carrión 


domingo, 19 de enero de 2014

Puentes

...me refiero a un puente, a ese espacio entre dos puntos accidentados en el universo, a aquello que une lo que se ha roto, que conecta lo que se separa, como  tus días y mis noches, como tus dedos y mi piel, como el silencio y la música, como la luz y el color, como de mi cama a tus sueños, como de la luna a el sol, como de tus ojos a mis paisajes, como de tus lagrimas a mi tristeza, como de tus letras a mis lineas, como de tus heridas a mis cicatrices, como de tu nombre hasta al mio, me refiero a ese momento en que la soledad se posa sobre mi sombra y los recuerdos revolotean como luciérnagas, a ese instante preciso en que te paras frente a mi aunque no quiera verte, cuando te escapas del olvido y te cuelas por las grietas de mi memoria, en ese momento lucido y ciego, triste y alegre, claro y transparente, oscuro y sombrío, donde apareces y desapareces...



Hoy te busque
en la rima que duerme
con todas las palabras.

Si algo calle
es porque entendi todo,
menos la distancia.

Desordene
atomos tuyos
para hacerte aparecer.

Un dia mas, un dia mas.

Arriba el sol,
abajo el reflejo
de como estalla mi alma.

Ya estas aqui.
Y el paso que dimos
es causa y es efecto.

Cruza al amor.
Yo cruzare los dedos...

...Y, gracias por venir.
¡Gracias, porvenir!

Adorable puente
se ha creado entre los dos.

Cruza al amor.
Yo cruzare los dedos...

...Y, gracias por venir.
¡Gracias, porvenir! (Bis)

Adorable puente...

Cruza al amor...
...cruza al amor por el puente.

Usa al amor...
Usa al amor como un puente.

Gustavo Cerati
Puente
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